Manifiesto

Si buscamos la palabra Astillero en algún diccionario, pronto nos daremos cuenta que, bajo ese nombre, se señala al lugar que se destina a la construcción de embarcaciones. Si comprendemos que una obra de teatro es una invitación a viajar por universos rebosantes de aguas turbulentas, el Astillero será entonces ese lugar en donde se construyen las historias, los personajes, las experimentaciones, las escrituras, las escenografías, los vestuarios y las experiencias. Con un Estado que ha naturalizado la precarización del sector de las artes, entendemos nuestra compañía no sólo como un lugar de creación, sino que además como un lugar de resistencia ante una política cultural que pone el acento en los resultados y no en los procesos de creación. La compañía (o cofradía) es nuestro refugio, nuestro espacio para el error, el lugar para los afectos desprejuiciados y nuestra plataforma de creación. Volcamos en ella y ponemos en común todos nuestros saberes, emociones y experiencias en pos de la creación teatral. Todo lo que nos rodea puede ser material de creación. Desde ese lugar, entendemos que la creación y el arte le pertenecen a todas y a todos. El teatro no es de los artistas. Ahí radica la trampa de la sociedad actual, creer que el arte es sólo de los artistas. Todas y todos somos creadores. Creemos en un teatro abierto a una ciudadanía que es capaz de empoderarse utilizando sus herramientas para hacer de la sociedad un lugar más justo, democrático y creativo. Concebimos nuestras creaciones siempre con un pie en la realidad. Nuestra fuente es la contingencia. La miramos para identificar sus injusticias, oscuridades y arbitrariedades. La ponemos  en evidencia en el escenario. En un mundo en donde la información sobre atropellos e inequidad caducan rápidamente, vemos al escenario teatral como un espacio para denunciar, reflexionar e imaginar mundos más transparentes y justos. Creemos en el teatro que convoca, que cuestiona, que emociona, que se abre a la experimentación y que por sobre todo transforma el espacio teatral en una verdadera plaza pública.